La historia de Rachel (historia real)

Historia de ansiedad de RachelComo prometí en la misión de este sitio, les traigo historias reales de personas alrededor del mundo teniendo conflictos con la ansiedad y el estrés. En este caso decidí traducir la historia de esta adolescente Rachel. Puedes confirmar esta historia en este enlace: teenshealth.org. Cómo puedes ver la historia está en inglés y por eso hago mi mayor esfuerzo por traducirla conservando los objetivos de la historia y el propósito de mostrarte que muchas personas sufren de este problema en el mundo y hay forma de combatirlo, una de ellas mostrada en este video: superando la ansiedad no importa la edad (haz click para ver el video).

Cuando miras a tus amigos y compañeros de clase, puedes reconocer al chico alto, al nerd y estudioso quien siempre obtiene buenas calificaciones, el popular quien siempre está riendo y lanzando sonrisas a todos, o al compañero quien siempre parece saber que hacer y tenerlo todo bajo control. Y a veces, esto es lo único que ellos te dejarán ver.

Y esto es una pena.

Porque puede que hayas oido antes esta frase y sea trillada pero es cierta: Nadie es perfecto. En un mundo donde la gente puede parecer perfecta – o al menos en control y normal – a veces nos vemos como anormales o no lo suficientemente buenos. Sea que lo muestren o no, todo el mundo tiene problemas de un tipo u otro.

Las primeras señales

rompiendo con el novioEra la primavera de mi primer año de secundaria – un tiempo particularmente estresante para muchos estudiantes. Tenía tareas, artículos que leer, prácticas nocturnas de fútbol, y prácticas con la banda para el musical del colegio. Para ponerlo fácil, estaba sobrecargada.

Una noche, mientras estaba sentada en el vestido que usaría para el musical del colegio, empecé a pensar sobre mi novio. Nos habíamos estado viendo desde el inicio del año escolar, y como era mi primer novio, era muy inexperimentada en lo que se refiere a relaciones. Mientras estaba practicando esa noche, pensamientos sobre la relación continuaban atacándome: ¿Dónde iba la relación? ¿Era una buena relación y saludable? ¿En qué se basaba?

Aunque fueran preguntas normales que cualquiera podría preguntarse, mis reacciones físicas y mentales a ellas eran abrumadoras. No me podía concentrar en tocar mi parte en el ensayo, y empecé a respirar demasido rápido y a temblar, estaba convenicda de que mi novio me iba a terminar y mi mundo iba a caerse a pedazos. Me mantenía imaginándome los peores resultados posibles de la situación, hasta que finalmente no pude mantenerme más tiempo sentada y tuve que salir del auditorio donde teníamos el último ensayo e ir al baño dónde empecé a vomitar.

Cayendo aún más profundo

Después de esa noche, las cosas empezaron a empeorar. Perdí los siguientes 3 días de clases porque le dije a mi madre que estaba enferma para poder ir. Y aunque esto era cierto – no podía mantener comida en mi estómago por estos 3 días – sabía que era más por mis temores que por que tuviera una enfermedad física.

Durante estos 3 días me la pasaba en la cama constantemente preocupada. Traté de pensar y descubrir que me molestaba tanto, decidí que cualquier relación que me molestara tanto no era buena. Y yo misma corté con mi novio, pensando que esto ayudaría, pero una vez que lo hice seguía preocupada. Pensé que era algo más que estaba mal con mi vida, talvez estaba demasiado estresada (si viste el video arriba empiezas a ver el patrón). Dejé el equipo de fútbol y esperaba que esto me ayudara.

No me ayudó, y sólo me hizo sentirme peor. Había aún más para preocuparse – qué pensaba mi exnovio de mí? Me odiaría? Cómo podría él querer volver conmigo que estaba tan loca como yo? Pensaría mi entrenador que me había rendido tan fácilmente? Sería yo una perdedora que se rinde tan fácilmente?

Empecé a notar cómo me distraí fácilmente de mi trabajo. En clases perdía el hilo de la disución completamente, constamente me preocupaba sobre mis amigos y mi vida, me preguntaba si yo era normal. Mi clase de psicología era especialmente difícil de tomar. Estaba segura que una vez que empezáramos a ver el material, mis compañeros se darán cuenta que soy extraña y que talvez estoy loca. Que tal si todo lo que estoy experimentando es porque sufro de esquizofrenia? Estaba segura de que terminaría en un manicomio, loca, sola y olvidada por todos.

En las siguietnes semanas las cosas mejoraron un poco, sólo para volver a empeorar de nuevo durante las vacaciones de verano. Mi corazón empezaba a ir más rápido, y con todas mis preocupaciones estaba demasiado nerviosa para permanecer sólo sentada. En lo peor estaba tan nerviosa que cualquier cosa que comía sólo lo vomitaba porque estaba demasiado preocupada.

Mis padres empezaron a preocuparse de que fuera anorexica, y sólo me sentía más incomprendida. Quería comer, yo quería sentirme llena y saludable, pero mi cuerpo no me estaba dejando. “Sólo deja de preocuparte”, me decían mis padres. “No te estás esforzando lo suficiente. Si sólo tratas con más entusiasmo puedes detenerlo por ti misma”.

Pero estaba tratando con todas mis fuerzas – pensaban ellos que yo quería estar así? No era yo misma. La “yo” que conocía era feliz, divertida y con un corazón tranquilo si no es que un poco despreocupada. Ahora sólo lloraba y me preocupaba, constantemente perdiendo peso, y escapando de mis amigos para que no se dieran cuenta que me estaba pasando. Mis padres sabían que algo estaba muy mal y que ellos tenían que intervenir. Y así, por la primera vez en mi vida, terminé yendo a un psicólogo.

Viendo a un psicólogo

Ansiosa en la universidadLes supliqué a mis padres  que no me hicieran ir, y cuando me forzaron, les grité que no me hicieran ir contra mi voluntad. Cuando llegamos, estaba lista para odiar a mi psicólogo y mostrar a mis padres lo equivocados que estaban llevándome ahí.

Y entonces conocí a mi psicólogo y averigüé que él no era tan mal tipo. Él estaba ahí para ayudarme – no para reportar a mis padres mis problemas, no para meterme en un manicomio, no para forzarme en ninguna acción – sólo para hablar.

Así que hablamos. Sobre los siguientes meses él me dijo que lo que yo tenía era un problema generalizado de ansiedad, y trabajamos en técnicas para controlar para ayudarme a superar mis preocupaciones, como respiración, evitar brincar a conclusiones catastróficas y pensar racionalmente. Pero por más que trataba de pelear esto, sólo no podía evitar preocuparme. Mi psicólogo me sugirió ver a un psiquiatra quién era capaz de preescribirme recetas médicas para ayudarme. Aunque cuando lo conocí no pensaba tomar ningún medicamento, estaba lista para intentarlo y tratar de ser yo misma de nuevo.

Empezando de nuevo

Con la ayuda de las recomendaciones de mi psiquiatra y la prescripción que me dio, empecé a tomar medicinas anti-ansiedad que estaba aprobada para adolescentes. Yo también continué la terapia con mi psicólogo. Y gradualmente en las próximas semanas mi abrumadora ansiedad se volvió manejable. La vida de nadie está completamente libre de preocupaciones, pero mis preocupaciones eran ahora más realistas y no controlaban mi vida. Mis padres me tenían de vuelta, mis amigos me tenían de vuelta – pero más importante, yo me tenía de vuelta. Era yo de nuevo.

Entonces, no soy perfecta, y creo que no podré decir que lo soy nunca – pero no me enloquece no serlo. Alrededor de 40 millones de norteamericanos adultos tienen un desorden de ansiedad cada año, este número no considera personas menores de 18 años o aquellos que ya superaron el problema de ansiedad que pudieron haber tenido en su vida! Conocer este número ayuda a sentirse menos solo; otras personas están pasando por algo similar a lo que yo viví.

Luchar contra mi ansiedad ha sido uno de los retos más grandes de mi vida, pero ahora soy mejor, más fuerte, y mucho más confiada en mí misma para cualquier cosa que venga en mi vida. Aprendí que vivir una vida de temor es no vivir para nada, y mientras los obstáculos aparecerán más de lo que desearía, superarlos o no, son siempre mejor que dejar las preocupaciones manejar mi vida o estar pensando cómo sería mi vida si hubiera tenido el valor para intentar cambiar.

Sugerencia

Cómo te puse al principio de esta traducción, la idea es que veas un caso más en el mundo talvez similar al tuyo o talvez no, pero es un caso más de ansiedad y para muchos podría representar un ejemplo en el que por temor a lo que dirán los demás no se intenta resolver. Por este motivo te recomendé el video, pues es una opción para aplicar el cambio y superar tu problema con completo anonimato sin que nadie lo sepa más que tú.

Aunque puedo asegurarte que muchos sí notarán el cambio cuando tengas el control sobre tu vida una vez más y luzcas más confiado y en control de las situaciones, de la misma forma que mi familia y amigos notaron el cambio en mí cuando dejé de gritarles por insignificancias y… bueno, creo que mi propia historia la contaré en otra entrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *