Curando la depresión: cuando no le importas a la gente

Esta es la segunda entrada de tres artículos en los que directamente te diré lo que necesitas escuchar para empezar cambios en tu vida que puedan ayudar a tu depresión. Reconozco que muchos casos de depresión necesitan tratamientos mucho más específicos, pero como te decía en la entrada anterior, hay muchas actitudes y hábitos que estás escogiendo en el día a día que no están ayudando a tu condición. Te recomiendo leer mi entrada anterior con algunas sugerencias para lo que escoges en el día a día y un reto que puede cambiar tu estado de ánimo, mira mi artículo: 3 formas en las que te haces daño «haz click».

En la entrada de hoy conversaremos sobre como día a día escoges tener discusiones con personas a las que realmente no le importas o al menos personas que realmente no desean ayudarte. En una variación de este hábito, nos enfocamos en discusiones con personas que realmente desean ayudarnos pero que la única forma en la que nos comunicamos es mediante conversaciones destructivas.

Todos tenemos malos días, todos tenemos momentos en los que necesitamos estar solos y lo último que deseamos es tener conversaciones con otras personas. Esos días en los responder a un saludo parece una tarea difícil y molesta. El problema es cuando parece que todos tus días son así. Parece que no deseas ver o hablar con nadie, y con las personas que hablas entras en discusiones sin mucho esfuerzo. Si tu problema es sólo la ansiedad que trae pensar en interactuar con otras personas, talvez deberías tomar una pusa de este interesante artículo y ver esta otra interesante guía: solucionando la ansiedad social «haz click».

Espero hayas visto la guía de arriba o que la veas después de terminar este artículo, puede tener respuestas que estás buscando o al menos mostrarte el camino para que encuentres lo que buscas.

Continuando con esta entrada, hoy vamos a discutir como muchas de estas conversaciones y muchas de estas discusiones son innecesarias y son de las que te dejan sin energías diariamente y no ayudan en nada a tus propósitos de estar mejor. Voy a describir algunos de los casos y como solucionarlos, pero déjame saber en los comentarios, o mediante mensaje directo («haz click») si consideras que debería incluir más casos.

Pareja: tienes alguien importante en tu vida pero cada vez que interactúas terminan en una discusión. En muchos casos las personas que nos quieren sólo desean vernos en buenas condiciones, pues ellos también tienen sus propios problemas y vernos en malas condiciones sólo empeora su condición. Otras veces nuestro estado de ánimo es tóxico y parece ser infeccioso, brincando a otras personas y haciéndolas sentir mal. Finalmente, en otros casos, nuestra ex-pareja ya no está con nosotros pero aún así parece que tenemos el hábito de buscar a esa persona porque la extrañamos y no podemos dejarla ir, la conversación siempre empieza civilizada, pero el final se ve venir aún antes del primer saludo: esto será otra discusión. Para este último caso te puedo recomendar la guía para dejar ir a tu pareja y poderla poner en el pasado, esto ayudará en el proceso de sanación y en encontrar lo que mereces: tu felicidad y compartir con alguien con quien los finales de las conversaciones serán felices; echa un vistazo a la guía para superar a tu ex «haz click».

Compañeros de trabajo/clases: todos tenemos una lista de personas que parecen saber qué botones tocar en nosotros para empezar esas discusiones que drenan nuestras energías y nos llenan la mente de posibles respuestas y posibles formas de ganar la discusión. La parte irónica de estas personas es que aún cuando sabemos que su simple presencia nos llevará en esta dirección, parece que buscamos la interacción y buscamos entrar en estas discusiones. Déjame ponerte el ejemplo clásico con el que podrás sentirte más relacionado: cuando alguien te contradice en Facebook y eso te lleva a buscar formas de responder y demostrar que están equivocados; en este ejemplo hipotético, fácilmente pudiste haber ignorado el comentario y dejarlo ir, pero algo en tu mente te fuerza a buscar como responder y en muchos casos a buscar posts de esa persona para tú también contradecirla y poder desquitarte. Para este punto, mi sugerencia es que identifiques a las personas que presionan tus botones y las evites por algún tiempo mientras tú mismo encuentras esos botones y la forma de controlarte para dejar de entrar en discusiones sin valor.

Validación externa: esta no es una discusión, pero es un hábito en el que todos estamos cayendo gracias a las facilidades de la tecnología. Se trata de caer en el hábito de buscar validación en extraños, en caer en hábitos sólo para buscar la aprovación de otros. Es natural disfrutar de los cumplidos que otras personas puedan darnos en nuestras fotos de Instagram, Facebook o aún las historias de WhatsApp, y las otras plataformas sociales que estoy omitiendo. El problema es cuando te esfuerzas por hacer un post o foto, y esta no recibe la atención que deseabas. En otros casos aún más negativos, no sólo no recibe los cumplidos necesarios, sino que también es el foco de críticas y burlas de parte de desconocidos. En este punto, también te sugiero alejarte de estas fuentes de adicción por un tiempo mientras puedes corregir el centro de tu mundo y de dónde viene la validación externa que deseas. Cómo regla general, la validación debería venir de las personas que te quieren y que pueden ser honestas contigo sin buscar herirte.

Conclusión parcial

En mi compromiso de mantener mis entradas cortas para que puedas leerlas en poco tiempo y la mayoría de tu tiempo sea en aplicar lo que encuentres útil en ellas a tu propia vida, esta entrada la terminaré aquí. No cerraré sin antes apuntar como en los hábitos que describo hoy el factor común es la facilidad como acciones que afectan negativamente nuestro estado de ánimo se convirtieron en parte de la rutina y diariamente practicas estos hábitos disminuyendo tu energía emocional, amargando tus días y en muchos casos dañando relaciones que podrías arrepentirte de perder.

Sé que parece difícil pensar en soluciones y formas de corregir estos hábitos, pues si son hábitos, ya son parte de tu vida. Sin embargo, hay un método fácil de poner tus metas antes que tus defectos, corregir estos hábitos y cambiarlos por hábitos que diariamente te ayuden a incrementar tus energías, alegren tus días y en muchos casos construyan y desarrollen relaciones que enriquezcan tu vida. Para esto te recomiendo echarle un vistazo a la guía para controlar lo que parece escrito en tu mente: controla tu mente, controla tu destino «haz click».

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